Introducción
Con el aumento de las temperaturas en verano, comienza a emerger un escenario preocupante: las serpientes y los escorpiones salen de sus madrigueras para propagarse de manera notoria, especialmente en zonas agrícolas y matorrales. Este fenómeno no es solo una estampa veraniega habitual, sino que conlleva una amenaza sanitaria real. La Organización Mundial de la Salud estima que el total de mordeduras de serpiente asciende a más de 5 millones de casos anuales, responsables de hasta 138.000 muertes cada año, además de causar amputaciones de miembros y discapacidades permanentes.
¿Por qué se propagan las serpientes en climas cálidos?
Las serpientes son organismos de sangre fría (ectotermos), lo que significa que su temperatura interna se ve directamente afectada por la temperatura ambiental. Durante el verano, su temperatura corporal aumenta, lo que incrementa su actividad y movimiento en busca de agua y humedad en zonas agrícolas, áreas húmedas y sitios de drenaje.
Los expertos señalan que las causas de esta propagación incluyen los cambios climáticos, que han alterado los ecosistemas y provocado desequilibrios en la cadena alimentaria. Los insectos, que constituyen el alimento de muchas serpientes, se concentran en gran cantidad por la noche alrededor de las luces, atrayendo así a las serpientes a las cercanías de las viviendas.
Efecto del calor en el comportamiento y la toxicidad de las serpientes