Actividad estacional de las serpientes en temperaturas elevadas: enfoques para una convivencia segura.

Efecto del calor en el comportamiento y la toxicidad de las serpientes

Los estudios indican una relación directa entre el aumento de la temperatura y el incremento de mordeduras de serpiente. En una investigación realizada en el estado de Georgia (EE. UU.), que alberga 17 especies de serpientes venenosas, se descubrió que cada aumento de un grado Celsius en la temperatura diaria se corresponde con un aumento de aproximadamente el 6 % en las mordeduras de serpiente. Los investigadores analizaron 3.908 casos de mordeduras venenosas entre 2014 y 2020, confirmando este resultado.

Resulta llamativo que la primavera sea la estación que registró una mayor correlación entre el aumento de temperatura y las mordeduras, ya que las serpientes “despiertan” de su hibernación invernal y se vuelven más activas y reproductivas. En pleno verano, sin embargo, las temperaturas extremadamente altas (por encima de 32-35 °C) pueden provocar letargo y obligarlas a buscar sombra y refugio, llegando incluso a invadir viviendas para escapar del calor.

Principales serpientes venenosas presentes en zonas cálidas

Las especies de serpientes venenosas que se activan con el calor son diversas. Entre las más destacadas se encuentran:

· La víbora palestina (Daboia palaestinae): una de las más extendidas en zonas agrícolas y húmedas.
· La víbora de escamas aserradas (Echis spp.) y la víbora cornuda (del género Cerastes).
· La víbora mora (Macrovipera mauritanica): endémica del norte de África.
· La víbora alfombra (Echis coloratus): presente en las laderas orientales.
· La serpiente negra de vientro rojo (Walterinnesia aegyptia), que se encuentra en zonas áridas y semidesérticas.

Calentamiento global y el futuro del riesgo ofídico

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