En una sartén con un poco de aceite de oliva, doramos los ajos laminados. Retiramos y reservamos.
En ese mismo aceite, freímos el pollo troceado hasta que esté doradito. Retiramos y reservamos.
Añadimos un poco más de aceite si hace falta y cocinamos el solomillo cortado en trozos y salpimentado.
Cuando el solomillo esté casi listo, incorporamos los champiñones laminados o troceados. Mezclamos bien y dejamos cocinar unos minutos hasta que suelten su agua.
Abrimos un hueco en el centro de la sartén y añadimos la harina (opcional). Removemos unos segundos para cocinarla.
Volvemos a incorporar los ajos reservados, añadimos el perejil picado y el vino blanco.
Subimos el fuego y dejamos reducir el alcohol durante un par de minutos.
Apagamos el fuego, dejamos reposar unos minutos… ¡y listo para disfrutar! ![]()
¿Quién se apunta a mojar pan en esa salsita?
Buenas tardes. Pollo, solomillo y champiñones al ajillo
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