- Remojas la prenda manchada en una palangana con agua fría con unos 125 ml de vinagre blanco durante 30 minutos.
- Luego, saca la prenda y, sobre la zona afectada, espolvorea generosamente bicarbonato.
- Frótalo suavemente con un cepillo de dientes viejo o un paño limpio.
- Enjuaga con agua limpia y luego deja secar al aire.
El efecto no siempre es inmediato, pero muy a menudo la mancha se desvanece significativamente o incluso desaparece. Extra: este método es muy suave con tejidos frágiles.
Consejo 2: Limón + peróxido de hidrógeno = el dúo que clarifica sin dañar




