¿Cómo saber si el pollo está fresco? Guía práctica de seguridad alimentaria

3. Pollo Echado a Perder (Peligro: No consumir)

Cuando el pollo llega a esta etapa, la proliferación bacteriana es sumamente alta. Consumirlo, incluso si se cocina a altas temperaturas, representa un riesgo severo para la salud. Debe desecharse inmediatamente.
Color (Gris): La carne pierde por completo cualquier rastro de tono rosa y adopta un color grisáceo, verdoso o café amarillento. Este cambio de color es una señal inequívoca de descomposición química y bacteriana.

Textura (Viscoso): Es uno de los indicadores más evidentes. La superficie del pollo se vuelve pegajosa, resinosa o resbaladiza al tacto, creando una especie de capa de moco bacteriano.
Olor (Dato extra clave): Aunque no se ve en las imágenes, el olor es el factor definitivo. El pollo echado a perder desprende un aroma rancio, sumamente fuerte, similar al amoníaco o a huevos podridos.

Consejos rápidos de almacenamiento en el hogar

1 Refrigeración: Si compras pollo fresco y planeas cocinarlo pronto, mantenlo en el refrigerador (a una temperatura de 4^\circ\text{C} o menos) por un máximo de 1 a 2 días.
2 Congelación: Si no lo vas a usar de inmediato, congélalo. El pollo en trozos puede durar hasta 9 meses en el congelador sin perder su seguridad alimentaria.
3 Evita lavar el pollo: Lavar el pollo crudo en el fregadero no elimina las bacterias; al contrario, salpica gotas de agua contaminada sobre la barra de la cocina, platos y otros alimentos, provocando contaminación cruzada.

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