Ingredientes adaptados a tu tipo de piel.
- Bicarbonato de sodio: 20 g (aproximadamente 2 cucharadas colmadas)
- Agua mineral: 15 ml (o 1 cucharada), añadir gota a gota hasta obtener una consistencia cremosa.
Para piel seca:
Miel: 5 g (1 cucharadita colmada)
Para pieles muy grasas:
Jugo de limón fresco: 3-4 gotas (opcional)
Estas cantidades permiten obtener una preparación homogénea y fácil de aplicar, sin exagerar, para respetar el equilibrio natural de la piel.
Cómo avanzar sin cometer errores
- En un recipiente pequeño, mezcla el bicarbonato de sodio y el agua hasta obtener una pasta suave y sin grumos.
- Luego, añade miel o limón, según tu tipo de piel.
- Aplique una capa fina sobre el rostro limpio y sin maquillaje, evitando cuidadosamente el contorno de los ojos.
- Dejar actuar durante un máximo de 10 minutos y, a continuación, enjuagar bien con agua tibia.
- Finaliza siempre el tratamiento con una crema hidratante o unas gotas de aceite vegetal adecuado para tu piel.
Los reflejos adecuados para una atención exitosa



