1. Paté cremoso de sardinas (Base para tostadas)
Escurra una lata de sardinas en aceite de oliva y cocínelas en un bol (con las espinas incluidas). Añada 2 cucharadas de queso crema ligero, el jugo de medio limón, un diente de ajo asado (para suavizar el sabor) y un puñado de perejil fresco. Triture con una batidora eléctrica hasta obtener una pasta homogénea. Uso: Unte sobre pan integral tostado. Es ideal para desayunos o cenas ligeras. El limón potencia la absorción de calcio y el ajo aporta propiedades antiinflamatorias.
2. Salsa Romesco de Sardinas (con vegetales)
Tome el contenido de la lata (con el aceite) y mézclelo con 50 gramos de almendras tostadas, un tomate seco y una cucharada de vinagre de Jerez. Ralle todo. Uso: Utilice esta salsa para acompañar brócoli al vapor o espárragos de trigo sarraceno. La combinación de vitamina K de las verduras con el calcio de las sardinas crea una sinergia perfecta contra la pérdida de densidad ósea.
3. Ensalada Mediterránea Rápida
Triture las sardinas con un tenedor (sin espinas) y mézclelas con tomates picados, cebolla morada, aceitunas negras y un huevo duro. Aderece con aceite de oliva virgen extra.
Indicaciones para un uso adecuado (Regla de Oro):