Si a pesar de las advertencias decides incorporar el laurel a tu rutina de cuidado facial, es fundamental hacerlo con precaución y siguiendo recetas que minimicen los riesgos.
Mascarilla de laurel (uso externo, con precaución)
Esta receta, difundida en diversos medios, debe aplicarse con extrema precaución y siempre realizando una prueba en una pequeña zona de la piel antes de usarla en todo el rostro.
Ingredientes:
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5 hojas de laurel secas
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1 cucharada de miel orgánica
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2 cucharadas de yogur natural
Preparación:
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Tritura las hojas de laurel hasta obtener un polvo fino.
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Mezcla el polvo con la miel y el yogur en un recipiente hasta formar una pasta homogénea.
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Aplica la mascarilla sobre la piel limpia y deja actuar durante 15-20 minutos.
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Enjuaga con agua tibia.
Tónico facial de laurel
Otra opción es preparar un tónico, pero siempre con las debidas precauciones:
Ingredientes:
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Hojas frescas de laurel
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Media taza de agua purificada
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10 gotas de aceite esencial de romero (opcional)
Preparación:
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Calienta el agua en una olla y añade las hojas de laurel.
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Deja hervir por 10 minutos y retira del fuego.
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Una vez que se enfríe, cuela el líquido y colócalo en un atomizador.
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Aplica sobre el rostro con un algodón.
Precauciones esenciales
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Prueba siempre en una pequeña zona: antes de aplicar cualquier preparado en todo el rostro, pruébalo en el antebrazo y espera 24 horas para comprobar que no hay reacción.
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No expongas al sol: si usas laurel en la piel, evita la exposición solar directa en las horas siguientes.
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No ingieras preparados tópicos: las mascarillas y tónicos son solo para uso externo.
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Consulta a un dermatólogo: ante cualquier duda o reacción, acude a un especialista.