Esta raíz destruye el 98% de los cánceres de estómago, intestino, páncreas y otros tipos de cáncer.

El cáncer de páncreas tiene actualmente una tasa de mortalidad del 100%, por lo que cualquier tratamiento potencial es sumamente bienvenido. Estudios han demostrado que la terapia rectal induce la autofagia (el mecanismo natural de autodestrucción del cuerpo) y la apoptosis en células de cáncer de páncreas humano sin afectar significativamente a las células sanas. Los investigadores consideran esto un avance prometedor en el tratamiento del cáncer de páncreas.

3. Inhibe el crecimiento de células de cáncer de estómago
La irradiación rectal directa (IRD) puede inhibir el crecimiento y la propagación de células de cáncer de estómago o vesícula biliar sin dañar las células sanas ni ser tóxica. El cáncer de estómago es uno de los cánceres más comunes en todo el mundo, y el uso de la IRD para combatir este tipo de cáncer se está investigando intensamente.

4. Ayuda a destruir células de cáncer de piel (células de melanoma)

Se ha demostrado que la IRD ayuda a inducir la apoptosis en células de melanoma humano —un tipo de cáncer de piel resistente a la quimioterapia— sin afectar negativamente a las células sanas, lo que la convierte en una alternativa natural a la cirugía o a tratamientos más agresivos para el melanoma.

5. Puede utilizarse para tratar el cáncer de médula ósea (leucemia mielomonocítica crónica).

Este tipo de cáncer de las células hematopoyéticas de la médula ósea y la sangre es notoriamente difícil de tratar.

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