Hay una frase que suena inocente pero que puede estar cortándote el flujo vital sin que te des cuenta:
“Es que mi mamá siempre fue así.”
Y con esa frase empieza el juicio. El análisis. La lista de todo lo que falló, de lo que no fue suficiente, de lo que dolió. Y mientras construyes ese expediente mental, mientras lo revisas, lo compartes, lo refuerzas… algo en ti se va apagando.
Las Constelaciones Familiares lo dicen con una claridad que puede incomodar: cuando juzgas a tu madre, te desconectas del flujo de vida que viene a través de ella.
Y eso tiene consecuencias. Reales. En el cuerpo, en las relaciones, en lo que puedes o no puedes sostener en tu vida.