Los niveles elevados de glucosa en sangre en el cerebro pueden provocar ansiedad, irritabilidad, enojo e incapacidad para concentrarse. Estos cambios de humor pueden mejorar cuando los niveles de azúcar en sangre vuelven a la normalidad.
5. Hambre y aumento de peso.
Un nivel de azúcar en sangre persistentemente alto dificulta la pérdida de peso, un factor clave en el manejo de la prediabetes. La resistencia a la insulina dificulta que las células absorban la glucosa de la sangre, lo que provoca una acumulación de azúcar y un aumento del hambre. Como resultado, el cuerpo almacena el exceso de azúcar en forma de grasa.
6. Micción frecuente y sed excesiva.
Cuando el cuerpo tiene un exceso de glucosa, los riñones no pueden reabsorber todo el azúcar y devolverlo al torrente sanguíneo. Como resultado, el azúcar se elimina del cuerpo a través de la orina, lo que aumenta la frecuencia de la micción y provoca sed excesiva.



