Los médicos revelan que comer remolacha provoca cambios sorprendentes en el organismo.

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Rallado crudo en ensalada con limón y aceite de oliva.

Asado al horno con hierbas

En jugo con naranja, manzana o zanahoria

En patatas fritas crujientes

Mezclado con arroz o farofa (plato brasileño de harina de yuca tostada)

No hay que exagerar. Tomar pequeñas porciones con frecuencia ya da resultados.

Cuando es bueno tener cuidado

A pesar de ser natural, la remolacha no es para todos en exceso.

Las personas propensas a sufrir cálculos renales deben moderar su consumo (debido al oxalato).

Las personas con presión arterial muy baja deben observar la reacción de su cuerpo.

La orina rojiza después del consumo es normal (beeturia) y no es peligrosa.

Conclusión

En definitiva, la remolacha demuestra que no se necesita una fórmula mágica para cuidar la salud. A veces, lo que el cuerpo necesita está ahí mismo, es simple, económico y accesible.

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