Noticias HT13. Se acerca un huracán de gran magnitud… Ver más

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La Transición de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS)

Uno de los factores más determinantes para la actividad ciclónica en el Atlántico es el estado de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). Durante los años de El Niño, el aumento de la cizalladura del viento en el Atlántico tiende a suprimir la formación de huracanes. Por el contrario, durante los años de La Niña, se reducen las condiciones de cizalladura y se favorece la formación de tormentas.

Para 2026, los modelos climáticos actuales sugieren una posible transición hacia condiciones neutrales o incluso hacia un episodio de La Niña débil, después del fenómeno de El Niño que afectó al planeta en 2024 y 2025. Esta transición podría generar condiciones favorables para el desarrollo ciclónico en determinados períodos de la temporada.

Temperaturas de la Superficie del Mar

Las temperaturas del océano Atlántico juegan un papel crucial en la formación y la intensificación de los huracanes. Aguas más cálidas proporcionan la energía necesaria para que las tormentas se intensifiquen, mientras que aguas más frías tienden a debilitar los sistemas.

Durante la primavera de 2026, las temperaturas de la superficie del mar en el Atlántico tropical, el Mar Caribe y el Golfo de México se han mantenido en niveles cercanos a los promedios históricos, con algunas áreas ligeramente más cálidas que lo normal. Esta condición sugiere que, si se forman tormentas, tendrán combustible suficiente para su desarrollo, aunque las proyecciones generales no anticipan un calentamiento excepcional.

La Corriente del Golfo

La Corriente del Golfo, esa poderosa corriente oceánica que transporta aguas cálidas desde el Caribe hacia el Atlántico Norte, constituye una autopista energética para los huracanes. Los sistemas que se desplazan sobre esta corriente tienen mayor probabilidad de intensificarse rápidamente. En 2026, los modelos sugieren que la temperatura de la Corriente del Golfo podría ser ligeramente superior a lo normal, lo que representa un factor de riesgo si las trayectorias de las tormentas coinciden con esta zona.

Vientos de Cizalladura

La cizalladura del viento, que es la variación de la velocidad y dirección del viento con la altitud, puede literalmente "decapitar" un huracán, impidiendo su organización y fortalecimiento. Para 2026, los modelos de predicción estacional sugieren niveles de cizalladura cercanos a lo normal en el Atlántico, aunque con variaciones regionales significativas.

El Papel del Polvo del Sahara

Durante los meses de verano, enormes nubes de polvo del desierto del Sahara son transportadas hacia el Atlántico por los vientos alisios. Este polvo, que contiene partículas secas y minerales, puede suprimir la formación de nubes y reducir la actividad ciclónica. En 2026, se espera una actividad de polvo sahariano dentro de los parámetros normales, aunque el cambio climático podría estar afectando la intensidad y frecuencia de estos eventos.

Posibles Trayectorias y Zonas de Impacto

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