Su olor también puede ser característico, en algunos casos agradable y en otros repugnante: las especies de Bulbophyllum, por ejemplo, se encuentran entre las que desprenden un olor verdaderamente insoportable.
Aunque son epífitas (es decir, sirven de soporte a otras plantas), herbáceas y perennes, a veces también pueden ser trepadoras. Así que no se sorprenda si ve una orquídea enroscada alrededor de un tronco. Generalmente prefieren zonas rocosas, pero también prosperan en ambientes semiacuáticos.
¿Cómo cuidar esta planta? No es tan sencillo como parece. A menudo, las orquídeas se marchitan, sus raíces se pudren y sus flores no florecen.
Para evitar estos problemas, preste especial atención al riego. Los jardineros experimentados recomiendan regar esta planta al menos una vez por semana, ya que, si bien tolera la sequía, tampoco sobrevive en condiciones particularmente húmedas.
Sin embargo, en algunos casos, es la falta de nutrientes adecuados lo que impide que la orquídea sobreviva. Hoy queremos revelar el secreto para cultivar una planta fuerte y sana. En pocas palabras, esta técnica… en la práctica.



