1. ¿Volveré a tener los niveles de mis 20 años?
Depende de tu punto de partida. Si partías de 300 ng/dL y subes a 600 ng/dL, te sentirás como en tus 20. No te obsesiones con el número mágico, obsesiónate con cómo te sientes. Muchos hombres con 800 ng/dL se sienten peor que otros con 550 porque su alimentación es mala. El equilibrio y los receptores son clave.
2. ¿El alcohol de fin de semana arruina todo mi progreso?
Una cerveza o una copa de vino tinto de calidad no arruinará tu progreso, siempre que sea un consumo social y muy moderado (1 o 2 unidades, máximo una vez por semana). El problema es el consumo diario o los atracones de fin de semana.
3. ¿Puedo hacer ejercicio todos los días?
No. El músculo crece durante el descanso, no durante el entrenamiento. Sobreentrenar eleva el cortisol y destruye la testosterona. 3-4 días de calidad son infinitamente superiores a 7 días de mediocridad. La recuperación es sagrada.
4. ¿Qué pasa si no veo resultados en los primeros 3 meses?
Tres meses es el tiempo mínimo. El cuerpo necesita adaptarse. Si después de 4 meses no notas cambio, revisa tu cantidad de grasa visceral. La grasa abdominal es un órgano endocrino que produce estrógenos. Si no bajas de peso, es muy difícil que la testosterona suba. Reduce aún más los carbohidratos y aumenta el ayuno intermitente (16 horas de ayuno, 8 de comida).
5. ¿Y si la genética es mala?
La genética pone el límite superior, pero tus hábitos determinan si alcanzas el 30% de tu potencial genético o el 90%. El 99% de la población no llega ni al 60% de su potencial porque se rinde.