Por lo tanto, desarrolló una técnica que, según él, funciona bastante bien. Su origen es inesperado: se remonta a la década de 1980, cuando practicaba boxeo. Su entrenador le hacía repetir este ejercicio para fortalecer y tonificar sus músculos abdominales. Décadas después, sintió que podía tener un propósito mucho más práctico y la adaptó a su trabajo como socorrista.
La maniobra explicada paso a paso.
El principio se basa en la fuerza del impacto del torso contra el suelo, que expulsa violentamente el aire de los pulmones hacia arriba. Así es como se hace, como lo demuestra Raymond:
Ponte de rodillas. La situación es desesperada: no puedes respirar, debes actuar rápido.
Colócate en posición de flexión, con las manos (o puños) en el suelo. Raymond explica que se apoya en los puños debido a una antigua lesión de boxeo en la mano derecha.
Luego, deja que tus brazos se balanceen completamente hacia adelante, hacia la parte superior del cuerpo, de modo que queden completamente fuera de tu alcance.
Después, déjate caer, aterrizando sobre el pecho y el estómago.
El sonido producido por la expulsión de aire durante la demostración es revelador: la cantidad de aire impulsado hacia arriba es claramente audible. Según Raymond, esta fuerza es suficiente para desalojar casi cualquier objeto extraño de una persona con las vías respiratorias obstruidas.



