Paso 1: Activa la levadura
En un tazón, mezcla 50 g de harina, la levadura desmenuzada y un poco de agua tibia. Amasa hasta que quede una pasta suave. Tapa y deja reposar 15 minutos en un lugar calientito. Verás que salen burbujitas: ¡esa es la señal de que está viva!
Paso 2: La masa principal
Agrega el resto de los ingredientes: harina, huevos, azúcar, sal, mantequilla, agua y vainilla. Amasa de 8 a 10 minutos hasta que quede una masa suave como seda y que no se pegue. Si está muy pegajosa, agrega un poquito más de harina, pero sin pasarte.
Paso 3: Primer descanso
Tapa el tazón y deja reposar la masa 10 minutos en un lugar sin corrientes de aire. Esto relaja el gluten y facilita el armado.
Paso 4: Haz las bolitas
Engrasa tus manos con aceite y toma porciones de masa del tamaño de una nuez grande. Forma bolitas y colócalas en una bandeja engrasada, dejando 4 cm entre cada una porque van a crecer.
Paso 5: Deja que "sueñen" (levado final)
Tapa con un trapo y deja reposar de 1 a 2 horas hasta que dupliquen su tamaño. Cuando estén infladitas y ligeritas, ¡están listas! Presiona una con el dedo: si regresa lentamente, ya son un sueño.
Paso 6: Freído dorado
Calienta aceite en una sartén honda a fuego medio-bajo (160-170°C). Fríe de 3 a 4 bolitas por tanda, dándoles vuelta hasta que se doren parejo. Tardan como 3-4 minutos por tanda.
Paso 7: Reboza con azúcar
Sácalas y ponlas sobre papel absorbente. Aún calientitas, pásalas por azúcar glass hasta que queden bien cubiertas. El calor hace que se pegue perfecto.
Paso 8: Rellena (opcional pero recomendado)
Cuando se enfríen un poco, rellénalas con: