En lugar de alimentos procesados y dulces de dudosa procedencia, la Dra. Mariko prefiere alimentos sencillos y fáciles de consumir: pescado, huevos, legumbres y verduras de temporada. Se asegura meticulosamente de que los alimentos estén mínimamente procesados y opta por platos horneados o hervidos. Como alternativa a los dulces, elige bayas, frutas y una pequeña cantidad de miel o pasta de dátiles.
Su dieta se complementa con caldos, té verde de alta calidad y suplementos moderados de vitaminas C, D y zinc. Sin embargo, el principal secreto de la doctora no reside en superalimentos caros, sino en la constancia y la atención plena.
La vida de un médico centenario implica una constante elección sobre cómo nutrir el cuerpo. La salud no requiere buscar píldoras milagrosas ni dietas complicadas; basta con eliminar los alimentos perjudiciales y priorizar aquellos que aportan nutrientes esenciales. Como señala la Dra. Mariko, cada día tomamos decisiones que, en última instancia, determinan la calidad y la duración de nuestra vida.



