Éntrale a tu cuerpo: un médico veterano te explica qué onda con la comezón en 6 zonas

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El Dr. Haroldo Santana, médico internista y geriatra con más de 60 años de experiencia clínica, ha visto pasar por su consulta a miles de pacientes. A sus 88 años, lúcido y activo, asegura que uno de los síntomas más subestimados por los pacientes es la picazón (prurito) .

"La gente cree que rascarse es cosa de alergias o piel seca", dice el doctor mientras hojea sus cuadernos de apuntes. "Pero he aprendido que el cuerpo habla a través de la piel. Cuando una picazón aparece en zonas específicas y no se va, puede ser la alarma temprana de algo mucho más profundo: desde problemas de hígado, riñones, tiroides, hasta trastornos neurológicos o metabólicos."

En esta guía definitiva, el Dr. Santana revela las 6 zonas de picazón que jamás debes ignorar, qué enfermedades pueden estar escondidas detrás de ellas y, lo más importante, qué hacer al respecto.

Zona 1: Picazón en las palmas de las manos y plantas de los pies (sin sarpullido)

El diagnóstico más común que el doctor Santana ha visto a lo largo de su carrera: Colestasis (problemas de flujo de bilis) o enfermedades hepáticas tempranas.

"Cuando un paciente llega quejándose de que le pican las palmas y las plantas, especialmente en la noche, y no tiene ninguna erupción ni sequedad visible, yo inmediatamente pido exámenes de función hepática y ácidos biliares", advierte el médico.

¿Por qué pasa?
Cuando el hígado no filtra bien las toxinas o la bilis se estanca, los ácidos biliares se acumulan en la sangre y se depositan bajo la piel, generando una picazón intensa y profunda que no se calma con cremas hidratantes.

Señales de alerta:

  • Picazón que empeora por la noche o después de baños calientes.

  • Orina oscura (color té) o heces pálidas.

  • Color amarillento leve en el blanco de los ojos.

¿Qué hacer?
No te automediques con antihistamínicos. Ve directamente a un hepatólogo o internista y pide un perfil hepático completo (AST, ALT, GGT, bilirrubinas y ácidos biliares).

Zona 2: Picazón intensa en los brazos, muslos y espalda (sin lesiones)

El diagnóstico: Enfermedad renal crónica o insuficiencia renal en etapas iniciales.

"Esto es muy frecuente en pacientes con diabetes o hipertensión mal controladas", explica Santana. "Los riñones pierden su capacidad de filtrar el fósforo y la urea, y estos compuestos se acumulan en la sangre. Cuando llegan a la piel, producen una comezón terrible que los pacientes describen como 'hormigueo con agujas'".

Señales de alerta:

  • Picazón seca y generalizada, pero más fuerte en brazos, espalda y muslos.

  • Cansancio fácil, hinchazón en tobillos o párpados.

  • Necesidad de orinar más veces en la noche.

¿Qué hacer?
Pide un examen de creatinina, urea y tasa de filtración glomerular. Si el médico lo confirma, un cambio en la dieta (bajo en fósforo y potasio) puede frenar el avance.

Zona 3: Picazón en el cuero cabelludo y la nuca (con caspa gruesa y engrasada)

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