La testosterona no es solo la "hormona masculina" como muchos creen, es el motor de tu energía, tu enfoque, tu capacidad para ganar músculo y hasta tu salud mental. Cuando está en niveles normales, te sientes en la cima. Pero cuando baja, te sientes cansado, deprimido, subes de peso, pierdes el deseo sexual y sientes que envejeciste 10 años de la noche a la mañana.
¿Lo peor? La mayoría de los hombres (y también mujeres) hacen cosas todos los días que parecen inofensivas, pero que en realidad son "asesinas silenciosas" de esta hormona. ¿Lo bueno? Todas estas cosas se pueden cambiar.
Aquí tienes 6 de los peores enemigos de tu testosterona y cómo librarte de ellos para siempre.
Mal hábito 1: Dormir menos de 6 horas (robarle tu hormona a tu cuerpo en la noche)
Imagina que tu cuerpo es una fábrica de testosterona, y esa fábrica solo trabaja a full durante la noche, específicamente en la fase de sueño profundo (REM). Cuando duermes menos de 6 horas, le estás robando a tu cuerpo la oportunidad de producir hasta el 60-70% de la testosterona que necesita al día.
¿Qué pasa dentro de ti?
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Se dispara el cortisol (la hormona del estrés), que es el enemigo número uno de la testosterona.
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El cerebro ya no envía bien las señales a los testículos para que produzcan la hormona.
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Al día siguiente andas con una flojera mental y física que te hace tomar cafeína y azúcar, y eso solo empeora todo.
La solución práctica:
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Haz del sueño tu prioridad número uno, no algo secundario.
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Acuéstate y despiértate siempre a la misma hora (incluyendo fines de semana).
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Apaga el celular y la tele una hora antes de dormir (la luz azul te desvela).
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Tu cuarto debe estar oscuro y fresco (entre 18 y 20 grados centígrados es lo ideal).