Estar solo aumenta tu nivel de estrés, y los perros perciben esa tensión con mucha facilidad. No dudes en hablar en voz alta, llamar a alguien que esté cerca o simplemente generar ruido. La presencia de otras personas crea una dinámica disuasiva: el animal vacilará mucho más antes de aproximarse si nota que no estás aislado.
2. Crear una barrera natural
Si en el entorno hay elementos como un muro, un auto estacionado, un poste o un árbol, ubicalos entre vos y el perro. Esta separación visual y física resulta muy eficaz para generar una sensación de seguridad. Además, te da unos segundos para recuperar la calma y permite que el animal evalúe la situación antes de seguir avanzando.
3. Usar los accesorios cotidianos a tu favor
No hace falta llevar equipamiento especial. Algunos objetos comunes pueden convertirse en aliados inesperados:
- Un paraguas: abrirlo con un movimiento decidido aumenta tu volumen visual de golpe y puede sobresaltar al animal, haciéndolo retroceder.
- Una mochila o cartera: sostenerla delante de tu cuerpo crea una distancia protectora sin necesidad de hacer gestos bruscos.
- Una campera o saco: abrirlo o desplegarlo amplía tu silueta y refuerza la sensación de barrera.