Después de eso, hay que pedir ayuda médica lo antes posible. La mordedura de una víbora de cascabel no es algo que deba atenderse en casa esperando que se quite solo. El tratamiento oportuno es una de las herramientas más importantes para reducir complicaciones. Mientras llega la ayuda, la extremidad afectada debe mantenerse lo más quieta posible. Si la mordedura fue en una pierna, evita caminar. Si fue en un brazo, procura moverlo lo menos posible. La idea es disminuir el movimiento para evitar que el veneno se distribuya con mayor rapidez.
También es recomendable retirar anillos, relojes, pulseras, botas ajustadas o cualquier objeto que pueda apretar la zona si comienza a inflamarse. Y la inflamación suele aparecer. Muchas veces el área afectada empieza a aumentar de tamaño, se pone sensible, caliente y dolorosa. Lo importante es no entrar en pánico al ver esos cambios, sino concentrarse en llegar a atención médica
Hay errores que se siguen repitiendo porque durante años se han transmitido de boca en boca. Cortar la herida para sacar el veneno no ayuda. Intentar chupar el veneno tampoco. Aplicar hielo directamente sobre la mordedura no resuelve el problema. Colocar sustancias extrañas, alcohol, gasolina o remedios improvisados tampoco mejora la situación. Tampoco se recomienda colocar torniquetes extremadamente apretados porque pueden empeorar el daño en los tejidos. Muchas personas pierden tiempo valioso haciendo cosas que parecen lógicas, pero que en realidad complican más la situación.
Otra cosa importante es observar cómo evoluciona la persona. Si aparecen mareos intensos, dificultad para respirar, debilidad marcada, sudoración excesiva o cambios importantes en el estado de conciencia, la urgencia aumenta todavía más. El cuerpo está avisando que necesita atención inmediata. Por eso nunca hay que minimizar una mordedura solo porque al principio el dolor parece soportable.



