Las víboras de cascabel no muerden por maldad. Generalmente lo hacen cuando se sienten amenazadas o sorprendidas. Por eso, si trabajas en el campo, caminas por zonas de monte o frecuentas lugares donde estos animales habitan, vale la pena usar botas resistentes, observar bien dónde pisas y evitar meter las manos en huecos, troncos o montones de piedras sin revisar antes.
Muchas personas creen que nunca les va a pasar hasta que les pasa. Y cuando ocurre, descubren que el conocimiento vale más que la fuerza. Porque frente a una mordedura de víbora de cascabel no gana quien corre más rápido ni quien se cree más valiente. Gana quien mantiene la calma, evita los errores y busca ayuda sin perder tiempo. Cuando se trata de sobrevivir, la diferencia entre una buena decisión y una mala puede ser cuestión de minutos.



