La madre biológica que no había mandado ni una llamada en 10 años.
Regina se quedó inmóvil junto a la alberca.
Lucía dio un paso hacia ella, lista para protegerla, pero Arturo se adelantó. Caminó directo a Mariana, la abrazó por la cintura y tomó el micrófono del DJ.
—Familia, amigos, necesito su atención.
Lucía sintió que algo terrible estaba por ocurrir.
Arturo sonrió como si hubiera preparado esa escena durante meses.
—Hoy no solo celebramos que mi hija se va a Harvard. También celebramos que mi verdadera familia por fin vuelve a estar junta.
Varias personas se miraron confundidas.
Mariana apoyó la cabeza en su hombro.
—Mariana y yo hemos estado hablando desde hace meses —continuó Arturo—. Nos dimos cuenta de que el destino siempre nos quiso juntos. Mañana mismo voy a iniciar mi divorcio de Lucía.
Un murmullo recorrió el jardín.
Lucía no lloró. No gritó. Solo miró a Regina, pálida, paralizada.
Durante 10 años crié a la hija de mi esposo como si fuera mía, hasta que fue aceptada en Harvard. En plena fiesta de celebración, su madre biológica apareció de repente. Entonces mi esposo tomó el micrófono y anunció:..Ver mas