El olfato que todo lo sabe: por qué los perros huelen nuestras partes íntimas y qué intentan decirnos

Gemini Generated Image e8525qe8525qe852

Para los perros, olfatear la entrepierna es su forma de saludar y conocer a alguien. Es algo tan natural para ellos como lo es para nosotros un apretón de manos o un beso en la mejilla.

El equivalente canino al "hola"

Cuando dos perros se encuentran, lo primero que hacen es olfatearse mutuamente la zona anal y genital. A través de ese olfateo, intercambian información sobre su identidad, su estado de salud, su estado de ánimo y su disponibilidad reproductiva.

Cuando un perro olfatea a un humano, está haciendo exactamente lo mismo. Está aplicando su protocolo social canino a un ser humano. No entiende que para nosotros esto sea incómodo o inapropiado; para él, es la forma más natural de decir "hola, ¿quién eres?".

Reconocimiento y "puesta al día"

Cuando llegas a casa después de un día fuera, tu perro te huele intensamente porque quiere saber dónde has estado y qué has hecho. Es su forma de "ponerse al día" con tu vida. Si has estado con otros perros, si has estado en un lugar con olores interesantes, si has comido algo... todo eso está en tu ropa y en tu piel, y tu perro quiere leer esa información.

Capítulo 7: ¿Es una falta de respeto? La diferencia entre la moral humana y el instinto canino

Es importante recordar que los perros no tienen los tabúes sociales que tenemos los humanos.

Lo que para nosotros es una invasión de la intimidad o un comportamiento inapropiado, para ellos es comportamiento normal y natural. Los perros no entienden el concepto de "partes íntimas" ni de "privacidad". Para ellos, todas las partes del cuerpo son igual de válidas para obtener información.

Un caso insólito: la demanda por "acoso sexual"

Para ilustrar hasta qué punto los humanos pueden malinterpretar este comportamiento, existe un caso curioso documentado en Estados Unidos. Una política llamada Barbara Monsky demandó a un perro por acoso sexual tras olfatearla tres veces bajo su falda.

El tribunal, por supuesto, dejó libre al perro y no le concedió la demanda. El caso se convirtió en un ejemplo perfecto de cómo proyectamos nuestras normas humanas en comportamientos que son puramente instintivos y naturales en los animales.

Capítulo 8: ¿Cómo manejar este comportamiento si te incomoda?

Recent Articles

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *