¿Desequilibrios
hormonales: fatiga intensa, ciclos menstruales irregulares o trastornos del sueño? El gluten a veces puede agravar estos desequilibrios hormonales. En algunas mujeres, estos síntomas coinciden con periodos de cambios fisiológicos importantes como la adolescencia, el embarazo o la menopausia.
Deterioros cognitivos inusuales
¿Problemas de concentración, lapsos de memoria o cambios de humor? Lo que comúnmente se llama “niebla mental” podría deberse a una inflamación intestinal vinculada al gluten. Los dolores de cabeza recurrentes tras consumir alimentos que contienen gluten también son una señal de advertencia.
¿Manifestaciones
de piel y uñas: erupción, picor o enrojecimiento sin una causa evidente? La dermatitis herpetiforme, una afección cutánea asociada a la intolerancia al gluten, podría ser la causa. De manera similar, uñas frágiles o agrietadas pueden indicar deficiencias nutricionales debidas a una mala absorción intestinal.



