¿Pueden tus pies avisarte antes de un ataque al corazón?

Tu corazón bombea sangre rica en oxígeno a todas las partes de tu cuerpo, incluidos tus pies. Si el corazón no puede bombear de manera eficiente o si las arterias se estrechan debido a la aterosclerosis, la circulación puede disminuir.

La disminución de la circulación suele afectar primero a los pies, ya que son la parte del cuerpo más alejada del corazón. Las alteraciones en el flujo sanguíneo, el suministro de oxígeno y el equilibrio de líquidos pueden producir síntomas mucho antes de que se produzca un infarto.

Aunque estos síntomas pueden tener muchas causas, nunca deben ignorarse si son persistentes o se presentan junto con otros síntomas cardiovasculares.

1. Hinchazón de pies y tobillos
Uno de los signos más comunes asociados con la insuficiencia cardíaca es la hinchazón de los pies y los tobillos, conocida como edema periférico.

Cuando el corazón no puede bombear sangre eficazmente, el líquido puede acumularse en la parte inferior de las piernas debido a que la gravedad lo arrastra hacia abajo.

La hinchazón suele empeorar al final del día o después de estar de pie durante mucho tiempo y puede mejorar durante la noche al acostarse.

La hinchazón también puede ser consecuencia de una enfermedad renal, una enfermedad hepática, ciertos medicamentos, el embarazo o trastornos venosos, por lo que es importante una evaluación médica.

2. Pies fríos
Una buena circulación mantiene los pies calientes mediante el suministro continuo de sangre.

Si las arterias se estrechan significativamente, el flujo sanguíneo puede disminuir, lo que provoca que uno o ambos pies se sientan inusualmente fríos en comparación con el resto del cuerpo.

Este síntoma puede presentarse en personas con enfermedad arterial periférica, que a menudo se desarrolla junto con la enfermedad arterial coronaria.

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