3. Dolor al caminar
Los calambres, el dolor o la rigidez en las pantorrillas que aparecen al caminar y mejoran con el reposo se conocen como claudicación intermitente.
Este síntoma suele indicar una disminución del flujo sanguíneo a los músculos de las piernas causada por la enfermedad arterial periférica.
Las personas con enfermedad arterial periférica tienen un mayor riesgo de sufrir un infarto y un accidente cerebrovascular, ya que la aterosclerosis afecta con frecuencia a múltiples arterias en todo el cuerpo.
4. Heridas de cicatrización lenta
Los cortes, ampollas o llagas en los pies que cicatrizan muy lentamente pueden indicar mala circulación.
Sin un flujo sanguíneo adecuado, el oxígeno y los nutrientes llegan a los tejidos lesionados con menor eficacia, lo que retrasa la cicatrización.
Este problema es especialmente importante en personas con diabetes, ya que la mala circulación y el daño nervioso aumentan el riesgo de complicaciones graves en los pies.
5. Entumecimiento u hormigueo
La mala circulación a veces contribuye al entumecimiento, el hormigueo o sensaciones inusuales en los pies.
Sin embargo, los trastornos nerviosos, la diabetes, las deficiencias vitamínicas, los problemas de columna y otras afecciones neurológicas son causas mucho más comunes.
Los síntomas persistentes siempre deben ser evaluados en lugar de asumir que se deben únicamente a problemas circulatorios.
Los pies a veces pueden reflejar problemas que ocurren en otras partes del sistema cardiovascular. Sin embargo, la circulación es solo una parte del panorama, y pueden aparecer varias señales de alerta adicionales antes de que se produzca un ataque cardíaco.



