Picar la carne y la grasa en cubos pequeños.
Mezclar con la sal, pimienta, ajo, ají molido y el vino.
Dejar reposar la preparación durante 12 horas en la heladera.
Rellenar las tripas y atar los extremos.
Colgar los salames en un lugar fresco y ventilado durante 30 a 45 días, hasta lograr la curación deseada.
Nada se compara con el sabor de un buen salame casero, hecho con paciencia y mucho amor. ¿Con qué lo acompañarías: pan casero, queso o una picadita completa?
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