Comemos a diario sin pensarlo demasiado. Un trozo de pescado, una ensalada fresca, un vaso de leche… Estos alimentos parecen completamente inofensivos. Sin embargo, algunos pueden albergar microorganismos indeseados, invisibles a simple vista y sin olor alguno. No te preocupes: con los hábitos adecuados, puedes comer con tranquilidad y proteger a toda tu familia. Te lo explicaremos todo de forma sencilla.
Carne poco hecha: lo primero que hay que hacer
Nos encanta un filete rosado perfecto o sushi fresco, pero la cocción adecuada sigue siendo tu mejor aliada. La carne cruda de cerdo, res o pescado puede contener parásitos microscópicos si no se cocina bien. La carne de cerdo debe alcanzar una temperatura interna de alrededor de 63 °C (145 °F), la de res alrededor de 71 °C (160 °F) y el pescado también 63 °C (145 °F), hasta que la carne esté opaca y se desmenuce fácilmente. ¡Un buen termómetro de cocina y listo!
Ostras, mejillones, almejas: tenga cuidado al cocinarlos.



