Para investigar más a fondo esta relación, los investigadores realizaron un trasplante fecal en los ratones del grupo de control, transfiriendo materia fecal del primer grupo para alterar su microbioma intestinal. Como era de esperar, las crías del segundo grupo comenzaron a desarrollar trastornos del neurodesarrollo similares al autismo, lo que confirma que el microbioma desempeña un papel importante en el desarrollo de estas afecciones.
Si bien este estudio aporta pruebas sólidas de la conexión entre la salud intestinal materna y la aparición de trastornos del neurodesarrollo, aún se encuentra en sus primeras etapas. Los investigadores advierten que estos hallazgos son preliminares y podrían no ser aplicables directamente a los embarazos humanos. No obstante, abre una nueva e interesante vía para la investigación del autismo y subraya la importancia del microbioma materno en el desarrollo neurológico del niño.



