Los científicos podrían haber encontrado una de las causas del autismo.

El siguiente paso en esta línea de investigación, según Lukens, es determinar si se pueden encontrar patrones similares en humanos. Los investigadores deberán explorar los factores específicos dentro del microbioma materno que podrían contribuir al desarrollo del autismo. También podrían intervenir otras moléculas. Como señaló Lukens, la IL-17a podría ser solo una pieza de un rompecabezas mucho más grande y complejo.

Este estudio subraya la intrincada relación entre nuestro microbioma y nuestra salud, lo que sugiere que el entorno microbiano dentro del intestino materno podría ser un factor crítico en las afecciones del neurodesarrollo, lo que podría guiar futuras estrategias terapéuticas para el autismo y trastornos similares.

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