Vivimos con un chingo de prisas y presiones, y el estrés ya es parte del día a día. Pero tu cuerpo no distingue entre el estrés del jefe y una amenaza de verdad; reacciona igual: suelta cortisol y adrenalina. El problema es que el cortisol y la testosterona compiten por la misma "materia prima" (la pregnenolona). Cuando el cortisol está por los cielos, le roba ese material a la testosterona y la deja sin gasolina.
Las consecuencias:
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El cortisol alto y constante apaga por completo la producción de testosterona.
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Te hace acumular grasa en la panza, y esa grasa convierte la poca testosterona que te queda en más estrógeno (un ciclo bien culero).
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Te deprime, te quita las ganas de coger y hasta te desvela.
La solución práctica:
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Dedícale 10-15 minutos diarios a meditar o a respirar profundo (prueba la técnica 4-7-8: inhalas 4 segundos, aguantas 7, exhalas 8).
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Haz ejercicio ligero como caminar al aire libre, eso baja el cortisol.
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Aprende a decir "no" a cosas que no valen la pena.
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Aléjate de noticias negativas y contenido que te estresa antes de dormir.
Mal hábito #5: Pasar horas sentado (y con el celular en la bolsa del pantalón)
Parece una tontería, pero estar sentado horas (sobre todo frente a la compu) calienta demasiado la zona de los testículos, y ellos están diseñados para trabajar a una temperatura 2-3 grados más fría que el resto del cuerpo. Además, traer el celular en la bolsa delantera del pantalón los expone a radiación que puede afectar la calidad del esperma y la producción de hormona.
¿Por qué está tan mal?
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El calor excesivo daña las células que producen testosterona en los testículos.
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La falta de movimiento baja la circulación y llegan menos nutrientes y oxígeno a tus glándulas.
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Estar sentado mucho tiempo hace que suba la grasa visceral, otro enemigo de tu testosterona.
La solución práctica:
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Levántate cada 45 minutos y camina 5 minutos.
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Cambia tu silla de oficina por una pelota de ejercicio (fitball) para mejorar tu postura.
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No traigas el celular en la bolsa delantera, mejor llévalo en una mochila o en la bolsa de atrás (y sácalo cuando te sientes).
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Usa ropa interior de algodón, holgada, y evita los pantalones muy apretados.