Mezcla la avena y la leche de almendras en una cacerola y calienta a fuego lento hasta que la leche de almendras se absorba.
Agrega la mantequilla de almendras y la mitad de las rodajas de plátano.
Cocina hasta que la mezcla esté ligeramente seca.
Sirve en un tazón, rocía con miel y decora con las rodajas de plátano restantes.
El consumo diario de avena ofrece una amplia gama de beneficios para la salud, desde mejorar la piel hasta controlar el peso y prevenir enfermedades cardiovasculares. ¡Incorpora la avena a tus comidas de forma creativa para aprovechar todos sus beneficios!
¿Qué le ocurre a tu cuerpo si empiezas a comer avena todos los días?



