Capítulo Cuatro: La Conspiración
Clara regresó a la mansión en Greenwich, donde Julian y Vivian estaban tramando su plan. Julian había reunido a asesores legales para encontrar una laguna en el testamento de su padre, pero fracasó. Necesitaba otro ardid.
Se sentó con Vivian en la sala de estar, donde el fuego ardía en la chimenea y las sombras bailaban en las paredes como fantasmas del pasado.
“Debemos deshacernos de ella”, dijo Julian mientras bebía un whisky de un solo trago. “Si sigue en la empresa, destruirá todo lo que hemos construido.”
Vivian sonrió con malicia. “No te preocupes, querido. Tengo un plan. Me pondré en contacto con la prensa, les contaré sobre su relación secreta con un músico de jazz afroamericano. En nuestro mundo, este escándalo bastaría para destruir su credibilidad ante los accionistas.”
“Pero no es un escándalo, Vivian. Es solo una relación amorosa.”
“En nuestros círculos, Julian, todo puede convertirse en un escándalo si se presenta de la manera correcta. Haré que parezca una traición a su clase, un riesgo para la reputación familiar por un capricho pasajero.”
Julian aceptó el plan con vacilación, pero su ambición era mayor que su ética.
A la semana siguiente, un periódico sensacionalista publicó una noticia devastadora: “Hija del magnate de los medios en relación secreta con un músico de jazz desconocido: ¿Traiciona a la familia por un amor pobre?”
El escándalo estalló como un incendio. Los periodistas se congregaron frente a la mansión Harrison y persiguieron a Clara a todas partes. Sintió vergüenza y deshonra, como si volviera a sus días de adolescencia en los que se avergonzaba de sus sentimientos.
Corrió a casa de Theo en Brooklyn, pero lo encontró ya informado de la noticia. Su rostro estaba petrificado y sus ojos brillaban con ira y tristeza.
“¿Sabes quién hizo esto?” preguntó con voz rígida.